Obispo Ponce de León Buen Pastor y Mártir: Su presencia en la MegaCausa Saint Amant II

Obispo Ponce de León

El 11 de Julio próximo será un nuevo aniversario del martirio del Padre Obispo Carlos Ponce de León. En el marco del año centenario de su natalicio su presencia se hace viva, particularmente entre quienes fueron víctimas del Terrorismo de Estado.

A pocos días del reinicio de las Audiencias Orales y Públicas del Juicio Oral por la MegaCausa Saint Amant II. Conviene recordar que en los relatos de varios testigos el nombre de Ponce de León será pronunciado, evocando su compromiso de Buen Pastor, es decir de quién enfrentó al poder militar, defendiendo la vida de sus religiosos, sus jóvenes laicos y de los perseguidos políticos de la última dictadura cívico-militar.

La represión recayó en aquel entonces, deteniendo a los sacerdotes Marciano Alba y Jorge Galli de Pergamino; Raúl Acosta de General Rojo; Luis López Molina de Ramallo Pueblo durante el año 1976. En tanto que en mayo de 1977 la llamada “acción psicológica contrainsurgente” se orientó contra el grupo de religiosos salesianos que vivían en Villa Cavalli. Sólo quedó el Padre Roberto D’Amico puesto como párroco de María Auxiliadora. En tanto Roberto Crocce y Luis Quiroga que fueron trasladados a otras diócesis para su protección.

Por otra parte, durante la lectura de los requerimientos de elevación a juicio oral, -en las primeras audiencias- pudimos escuchar que en 1976 desaparecen a los militantes del PRT-ERP Gerardo Pérez y Leonor Pierro de Pergamino, también detienen primero en 1976 y lo desaparecen en 1978 al militante de Montoneros Luis Ceccon. Estos jóvenes iniciaron su militancia social en el Grupo Juvenil Emmanuel cuya dirección ejercía el Padre Marciano Alba.

En mayo de 1977, en consonancia con el obligado retiro de los salesianos de su comunidad incerta en Villa Cavalli; secuestran y posteriormente encarcelan un grupo de ex alumnos del Colegio Don Bosco que en 1975 militaban en la UES-Montoneros. De esa acción represiva desaparecen Carlos Farayi y Gerardo Cámpora.

Estos casos de Pergamino y San Nicolás, son apenas una muestra de la represión que se desató contra la Iglesia del Pueblo, surgida al calor del Concilio Vaticano II. De esa matríz de secularización y compromiso con la “opción preferencial por los pobres” surgió una parte importante de la generación de los 30mil.

El Padre Obispo Ponce de León defendió con su vida las vidas de su comunidad, no sólo de los que provenían del catolicismo, sino de todos aquellos que recurrían a su autoridad para confrontar el poder absoluto del Jefe del Área Militar 132 sobre el terrorio de su Diócesis.

En muchos Juicio Orales de las Causas por Crímenes de Lesa Humanidad vemos que hubo una Iglesia cómplice de la Dictadura Cívico-Militar. El caso del Padre Obispo Ponce de León, junto a la figura de Monseñor Enrique Angelelli de La Rioja son claron ejemplos de Mártires de una Iglesia del Pueblo de Dios.

Por el caso de Angelelli muy probablemente el 27 de junio se dicte una sentencia que condene apenas a dos de los responsables mediatos que quedan con vida. Por el caso Ponce de León, todavía permanece en la etapa de instrucción. Ahora a cargo del Juez Federal de Rosario, Marcelo Bailaque. Después de 10 años y con dos Jueces apartados –Villafuerte Ruzo y Martinez– estamos a la espera de una definición respecto del pedido de la Fiscalía para que se realice una Audiencia Oral para debatir y confrontar las perícias accidentológicas producidas el año pasado.

En el año del centenario del natalicio de Ponce de León creemos que ya está cerca el momento señalado por el Profeta Isaías cuando dice: “Yavhé dígnate darnos la Paz, pues sólo tú llevas a felíz término lo que hacemos nosotros.” [Isaías 26,12]

“Patientiam, Panem et Temporum”
“Paciencia, Pan y Tiempo”

—Escrito en una Celda del Palazzo Chiaramonte sede del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición (1605-1782) Sicilia

 

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